Se estima que en el límite Plioceno-Pleistoceno en los Andes Venezolanos ya habían alcanzado las altitudes a las que hoy se encuentran, principalmente en el núcleo cordillerano andino-merideno (Schubert y Vivas, 1993). Van der Hammen (1974), basado en análisis polínicos y evidencias morfológicas, desarrolló una serie de modelos paleoambientales, indicando que para finales del plioceno y comienzos del Pleistocenos en la Cordillera Oriental de Colombia, de la cual la Cordillera de Mérida es una prolongación, el principal levantamiento se había realizado. Auboin et al. (1973), señala que el levantamiento definitivo y la configuración estructural de cadenas culminantes y de depresiones intermontañas de los Andes se llevó a cabo durante una fase Plio-Pleistoceno.
En Schubert y Vivas (1993) se hace referencia, a que todos los investigadores, venezolanos o extranjeros, comparten la existencia de una pulsación tectónica importante Plioceno-Pleistoceno, la cual llevó a la Cordilera de Mérida a adquirir el relieve que hoy conocemos. Inclusive, se considera que el paroxismo orogenético fini-terciario, se prolongó hasta hien entrado el Pleistoceno, cuando seguramente se atenuó su ritmo hasta los niveles actuales. Datos recientes de edades basadas en análisis de huella de fisión sugieren un levantamiento rápido durante el Plioceno-Pleistoceno.
El límite Plioceno-Pleistoceno en los Andes venezolanos está bien indicado por las formaciones Guanapa y Carvajal. La Formación Guanapa se depositó como conos aluviales por los ríos que drenan la cordillera andina hacia los llanos entre los ríos Santo Domingo y Socopol. Vivas (1984) considera que la Formación Guanapa corresponde al límite Plio-Pleistoceno, mientras que González de Juana et al. (1980) la consideran Pleistoceno Temprano hasta Pleistoceno Medio. La Formación Carvajal, representa también, abanicos aluviales, coladas de barro y sedimentos de llanura de inundación, en el piedemonte andino norte, hacia el lago de Maracaibo. Revisado el : 08-11-2004 18:50
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