La formación de hielo y casquetes polares en el Hemisferio Norte durante el Pleistoceno Tardío, indica lo que se podría denominar el inicio de las glaciaciones, o como se denomina en Kennett (1982, p. 743, fig. 19-23), la "transición a la Edad del Hielo". Esta transición ha sido evidenciada por isótopos de oxígeno y paleomagnetismo en 3.2 millones de años, durante el Evento Paleomagnético Mammoth del Período Paleomagnético Gauss. Desde esta transición, y durante lo que resto del Plioceno Tardío, las variaciones de paleotemperatura que derivaron en glaciaciones e interglaciaciones, se estima que pudieron alcanzar hasta las 273 partes, de las que posteriormente se originaron en el Pleistoceno. De esta forma, para el Plioceno Tardío, se habían desarrollado las condiciones de glaciación con disminución de la temperatura, la pluviosidad, cobertura vegetal y acarreo masivo de sedimentos en los ambientes piemontinos y valles infernos y externos de los sistemas de montañas.
Los estudios pioneros de Schott (1935) mostraron que la abundancia de Globorotalia menardii en los depósitos oceánicos significaba una disminución climática. Ericson (1968), siguiendo esta tendencia, uso la abundancia relativa de Globorotalia menardii, para establecer zonas faunales en el Pleistoceno, que fueron correlacionadas con las secuencias glaciales e interglaciales en América del Norte.
En 1948 en el Congreso Internacional de Geología realizado en Londres, se recomendó que el límite Plio-Pleistoceno se basara en la sedimentación marina definida en el Estadio o Piso Calabriense, cuyo estratotipo se encuentra en en Santa María di Catanzaro, Calabria.
Posteriormente, varios criterios, entre ellos paleontológicos, fueron propuestos. La aparición evolutiva de Globorotalia truncatulinoides y la extinción de otras especies de foraminíferos como G. Tosaensis (Berggren et al., 1967; Berggren, 1971), así como de la especie de nanoplancton Discoaster brouweri (Hay et al., 1967), estableció un límite bioestratigráfico definido, aun cuando estos eventos no fueron simultaneos. Berggren (1971), indicó que en base a estas consideraciones paleontológicas, el límite Plio-Pleistoceno, debería estar en 1.85 m.a., cerca de la base del Evento Paleomagnético Olduvai. Finalmente, la correlación de los eventos paleontológicos, con las dataciones radiométricas para edades absolutas y la estratigrafía paleomagnética, determinó que el límite Plio-Pleistoceno se encuentra en el tope del Evento Paleomagnético Normal Olduvai (entre 1.79 - 1.61 m.a.) de la Epoca Matuyama inverso, esto es 1.61 m.a. (Bower, 1978). Revisado el : 07-11-2004 12:44
|
|
|