Las causas de la glaciaciones no son claramente conocidas y dos grupos principales de teorías se han propuesto. En primer lugar, un grupo de teorías que involucran cambios en la emisión de energía solar, afectando la temperatura de la atmósfera terrestre, bien sea por variaciones en la orbita de la Tierra alrededor del sol, o cambios en los ejes de la Tierra. En segundo lugar, otro grupo de teorías indican, que los cambios en la superficie de la Tierra pueden haber alterado el patrón de circulación atmosférica y oceánica, por el levantamiento final de los Himalayas o el desarrollo de la corriente del golfo de Mexico, originada por el levantamiento de America Central (Fookes, 1991).
Las variaciones de temperatura y del clima terrestre, condicionan el Período Cuaternario. Las glaciaciones e interglaciaciones desarrollaron ambientes y características morfológicas, que modificaron gran parte de la superficie terrestre, y sobre la cual, la sedimentación actual del Holoceno o Reciente, es una continuación dentro de un estado Interglacial, de los eventos anteriores del Pleistoceno. Sin embargo, lo que por un largo tiempo se pensó, en lo que se refiere a la glaciaciones e interglaciaciones, habían estado confinadas, principalmente al Cuaternario, se demostró que las glaciaciones comenzaron desde el Mioceno Medio, cuando gran parte de la Antartida estuvo cubierta por hielos.
Importantes evidencias paleontológicas indican que durante el Mioceno Tardío corrientes de aguas frías se expandieron por Nueva Zelanda, California y otras regiones, indicando un descenso en la temperatura, así como un descenso en las precipitaciones en gran parte de Australia, como respuesta al clima frío (Kennett, 1982, p. 738). Durante el Mioceno Tardío se desarrollo una intensificación de las corrientes oceánicas, así como una expansión de las corrientes frías superficiales, como respuesta a el incremento de los hielos en la Antártida.
Durante el Plioceno Temprano y Medio las temperaturas fueron mas calidas que las ocurridas en el Mioceno Tardío, derivadas de una disminución de los hielos en la Antártida, que en el Plioceno Temprano produjeron una transgresión marina (Shackleton y Kennet, 1975; Berggren y Haq, 1976). En el Plioceno Tardío, ocurrió un descenso en la temperatura y se formaron las primeras mesas de hielo en el Hemisferio Norte, dado inicio a lo que en el Cuaternario adquiriría un mayor desarrollo con las glaciaciones e interglaciaciones (Kennet, 1982).
Las evidencias de núcleos sedimentarios tomados en el Atlantico Norte, indican, por medio de isótopos de oxígeno, datación y paleomagnetismo, que durante el Plioceno Tardío, los episodios glaciales e interglaciales, fueron acentuandose hasta llegar al Cuaternario, donde las variaciones de temperatura que produjeron las glaciaciones e interglaciaciones, fueron de mayor amplitud, continuidad e intensidad (Schackleton y Opdyke, 1977). Estas glaciaciones e interglaciaciones en el Cuaternario, dentro de lapsos de tiempos menores, establecieron marcadas diferencias sedimentarias y morfológicas, con diferencias de tan solo algunos miles de años entre unas y otras. Revisado el : 07-11-2004 12:38
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