Es el estado emocional que se produce en el individuo cuando éste no logra alcanzar el objeto deseado.
El origen de la frustración puede ser de tipo externo o interno, dependiendo de si es provocada por el entorno (el fruto está en el árbol pero el jardinero vigila) o por el individuo mismo (su moral le prohíbe rondar por el lugar). Las reacciones a la frustración no están sólo condicionadas por la naturaleza del objeto o agente frustrante, sino por la personalidad del individuo. De manera general, la respuesta del individuo ante la frustración puede ser agresiva, de tristeza o depresión. Algunos psicólogos vinculan la frustración a la agresión, que puede estar dirigida hacia el obstáculo que impide alcanzar el objeto deseado o contra uno mismo; cuando la agresión es inhibida provoca la regresión.
Las frustraciones pueden ser conscientes o inconscientes. En el primer caso no distorsionan la personalidad, pero si forman parte del inconsciente e implican una fuerte descarga emocional pueden ocasionar una neurosis. Algunos psicólogos consideran que la tolerancia de la frustración es un factor primordial en la adaptación del individuo. El psicólogo estadounidense Saul Rosenzweig es autor del PF (picture frustration), test de frustración utilizado para evaluar la personalidad del sujeto a partir de las respuestas que emite ante una serie de dibujos que representan situaciones frustrantes. Hoy, este test es utilizado con múltiples variantes en psicología infantil. Revisado el : 26-10-2004 19:58
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