Los niños obesos sufren tanto física como emocionalmente. A los padres corresponde hacerlos más sanos, vitales y felices.
Padres Culpables
Sin darse cuenta, los padres dañan a sus hijos al favorecer la obesidad. Una sobrealimentación que contribuye a que el niño no aprenda a diferenciar claramente sus necesidades alimenticias, llevan a que el pequeño, al encontrarse malhumorado o ansioso, desee comer en demasía, necesidad que se convierte en un mal hábito, apunta Estrella Pinto de Zapata, psicóloga clínico del Centro Dancor y jefe de la cátedra de sicopatología y sicología clínica de la Escuela de Sicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Poner Límites
Hay niños que suelen ser más voraces que otros; ante ello, los padres deben disponer límites, aunque algunos padres no colocan restricciones por varias razones, entre ellas, por parecer "buenos". Sugerencias como "hasta aquí es hora de comer", "no puedes comer frituras" o "toma jugo de frutas en vez de refresco", son indicaciones aconsejables.
Acoso Social
La presión social al que está sometido el niño obeso puede llevar a grandes tensiones: los compañeros le ponen sobrenombres, hostigan y molestan; consideraciones que merman la autoestima del individuo en pleno proceso de formación, además de menoscabar su salud. El pequeño, al sentirse rechazado, puede derivar en cuadros de ansiedad, depresión u otro problema sicosomático, tendiendo a aislarse, situación social que debe encarar el niño y la familia.
Aprender a Preocuparse
Desde el mismo momento del nacimiento del bebé y durante su etapa de crecimiento, se debe atender la hiperfagia, es decir, comer más de lo correspondiente. Ante el llanto o una queja del niño, los padres han de estar alertas y asumir que no todo es hambre. En ocasiones, con sólo cargar10 y darle unas palmaditas, se queda tranquilo en su cuna. La madre debe saber diferenciar e indicar cuando en verdad el niño tiene hambre.
Comida Chatarra
La comida tipo chatarra no posee el contenido nutricional necesario para sostener el buen funcionamiento del organismo. Una comida atractiva para los más pequeños, en ocasiones carece de las calorías y nutrientes fundamentales. Los padres han de estar vigilantes, saber decir no sin agresividad al momento de negarse a las exigencias de chucherías, frituras y bebidas gaseosas, así como aprovechar la oportunidad para educarlos sobre ciertos alimentos dañinos.
A Tiempo
Si de pequeño el niño es obeso y carece de ayuda profesional oportuna, la tendencia es que cuando sea adulto mantenga el sobrepeso. La mayoría de los casos vistos en consultorios médicos, atestiguan que padres obesos, heredan sus comportamientos alimenticios en los niños. Alguien que tiene un niño obeso no tiene por qué perder tiempo y tratar cuanto antes esta condición con un médico endocrino y un nutricionista.
Tallas Grandes
Por razones prácticas o económicas algunos padres tienen por costumbre comprarles a sus hijos prendas de vestir de tallas más grandes. La ropa no ajustada al verdadero tamaño del cuerpo influye negativamente en la imagen corporal del niño. "El obeso tiene una imagen de su figura distorsionada: come y come para llenar esa vestimenta. Por otro lado, teme rebajar al asociar su imagen corporal con fuerza: se sienten fuertes para enfrentar al mundo con determinado volumen, 'dificultad que impide cumplir con un régimen dietético", asegura Estrella Pinto de Zapata. Muchas personas creen que el niño obeso adelgaza con el estirón típico de la adolescencia, cuando la tendencia es conservar el sobrepeso e, incluso, engordar más.
Adictos a la TV
El niño de hoy permanece largas horas viendo la televisión, navegando por Internet o jugando videojuegos. En este tiempo, el pequeño suele ingerir golosinas o refrescos de manera mecánica. El adulto debe determinar el número de horas razonables para estas actividades, proporcionándole alternativas como la práctica de algún deporte. Es importante cultivar el ritual de comer en familia; aunque sea una vez al día.
No es un Premio
Los padres no deben utilizar la comida como consuelo o premio. Aunque inevitablemente el alimento está cargado de un valor emocional, comprarle una cajita feliz porque sacó buenas notas puede traer efectos contraproducentes en sus hábitos alimenticios. También, por querer dar apoyo al niño, se le ofrece basta cinco comidas diarias. A los padres recurrentes de esta práctica se les recomienda otras opciones como paseos, hablar y abrazar.
Prevalencia
En el último reporte de la Asociación de Medicina se asegura que el 25% de los niños son obesos, con un sobrepeso superior al 20%. En el Reino Unido hay más de un millón de niños con serios problemas físicos y mentales por esa causa. Los europeos más gordos están en Italia y España. Al respecto, Peter Gunzler, pediatra y endocrinólogo infantil de niños y adolescentes, del Hospital de Clínicas Caracas, aclara que en Venezuela, no hay estadísticas exactas sobre la obesidad infantil, estimándose que entre el 20 y el 30% de la población padece de este mal.
Normas Familiares
Entre las recomendaciones sugeridas por los especialistas, sobresalen: no poner al niño a 'dieta sin haber consultado al especialista; obtener indicaciones precisas por parte de nutricionistas u otros especialistas' sobre qué clase de dieta cumplir o ejercicios físicos a realizar; los padres deben servir de modelos; buscar una alternativa práctica fácil de cumplir como la compra de una mascota para sacarla a pasear o el hábito de una disciplina deportiva; pero tampoco plantearse metas fantásticas que puedan sonar muy bien pero son inalcanzables. (por ejemplo, ponerlos a practicar kárate, tenis y nadar todos los días).
Revisado el : 24-10-2004 19:43
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