El espectro de accidentes propensos a ocurrir en la sala sanitaria incluye ahogamiento, resbalones, quemaduras y envenenamientos. Los niños son los más proclives a sufrir los peligros que abarrotan la llamada “habitación más íntima”
El sonido emitido al momento de bajar la palanca del inodoro, despierta en los niños más pequeños una mezcla de curiosidad y fascinación: algunos, en su inocencia, creen que se trata de un monstruo que vive dentro, mientras otros sospechan que aque sonido acuoso es parte de un exótico artilugio con el que jugar. En su tentativa por descubrir las razones del misterio, muchos niños se arriesgan a sufrir eventualidades que van desde la posibilidad de ahogarse, hasta la exposición a bacterias y demás organismos patógenos.
La sala sanitaria es sitio por donde discurre el peligro, riesgo acentuado para los niños que, entre el año y medio y los dos años de edad, comienzan a frecuentar la llamada habitación más íntima. Tratar de alcanzar el lavamanos en puntas de pies; abrir el chorro que, al mojar el piso, propicia resbalones; exponerse al agua caliente, o la peligrosa la bañera colmada de agua,son parte de las amenazas presentes en el baño; y por los que los padres deben prestar los cuidados de rigor.
Para Evitar Calamidades
La información de seguridad debe estar dirigida hacia las lesiones serias comunes, que son aquellas que presentan mayores índices de mortalidad para los infantes de dos años, entre los cuales destacan los ahogamientos, las caídas, las quemadas y los envenenamientos. "El ahogamiento tiene tasas de hasta el 50% de muertes en infantes, debido a que los niños se pueden ahogar en agua muy poco profunda, como la de la ducha o el excusado. No obstante, estos accidentes son prevenibles mediante la constante supervisión", aconseja Ángel Rosas, profesora asistente de pediatría clínica de la Universidad de California, Jefe del Departamento de Pediatría de esa institución, y quien fuera una de las ponentes durante el Congreso Nacional de Pediatría celebrado en Maturín meses atrás.
Los niños no saben evaluar el peligro, y su condición de eternos exploradores los expone a diversos riesgos. De allí la importancia de que los padres responsables practiquen la prevención. Para contrarrestar accidentes en el baño, se recomienda poner material antiresbalante en el fondo de la bañera, en el piso de la ducha y en el área de salida de ésta, cubrir las llaves, mantener bajada la tapa del inodoro, y poner al alcance del niño bancos para el acceso al lavamanos.
Entre las medidas preventivas apuntadas por la doctora Rosas, sobresalen mantener el piso seco, el riesgo de quemaduras puede ser reducido bajando la temperatura del calentador a 49 grados centígrados, no dejar nunca a la mano el secador de pelo, así como afeitadoras y cepillos dentales, cubrir los tomacorrientes con protectores, y cerrar los gabinetes con candados para impedir el envenenamiento por ingestión de sustancias químicas o medicinas.
Allí no Hay Brujas
Debe informarse al niño que el acceso al baño se restringe al momento de la realización de las necesidades fisiológicas, pero en ningún momento inventar mitos como que allí viven monstruos o brujas ya que esto podría ocasionar problemas en lo concerniente al control de los esfínteres: el niño se negará a ir al baño o, por el contrario, se incrementará su curiosidad sobre lo que éste guarda.
La pediatra Tamara Salmen, especialista en conducta y desarrollo del Centro Médico Docente La Trinidad, al referirse al momento del niño de realizar sus necesidades fisiológicas, resalta lo incómodo y peligroso que resulta sentarse en el inodoro; para eso, aconseja el uso de poceticas en miniaturas; o la colocación de aros acolchados en la boca del bidé, así como disponer a los pies del niño un taburete.
Venenos Atractivos
Un armario lleno de medicinas con envases de colores ejerce gran atracción en el niño, quien podría llegar a ingerir pastillas al confundirlas con caramelos. Como precaución, es necesario mantener los medicamentos fuera del alcance del pequeño. Al respecto, Rosas recuerda que el envenenamiento por medicamentos ingeridos por juego constituye un accidente doméstico muy frecuente; por esta razón, las medicinas deberán guardarse todas en un mismo sitio, y no dispersas por toda la casa en diferentes armarios. "Lo ideal sería disponer de 'un pequeño cajón de pared, situado a una cierta altura no accesible al niño, y dotado de cerradura con llave, lejos del calentador", indica. Es común que los padres dejen un frasco de medicamentos mal tapado, bien sea por la premura de atender una llamada telefónica o al instante de preparar alimentos. Muchos de estos fármacos son sumamente peligrosos para niños, al encontrarse destinados, a aliviar la hipertensión o la diabetes, por ejemplo. También, cuando vaya a tirar algún medicamento caducado, procure no hacerlo en la basura. Revisado el : 24-10-2004 19:43
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