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Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, es el conjunto de manifestaciones clínicas que aparecen como consecuencia de la depresión del sistema inmunológico debido a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Una persona infectada con el VIH va perdiendo, de forma progresiva, la función de ciertas células del sistema inmune llamadas linfocitos T CD4, lo que la hace susceptible a desarrollar cierto tipo de tumores y a padecer infecciones oportunistas (infecciones por microorganismos que normalmente no causan enfermedad en personas sanas pero sí lo hacen en aquellas en las que está afectada la función del sistema inmune).
Al principio de la década de 1980 se detectaron diversos fallecimientos debidos a infecciones oportunistas que hasta entonces sólo se habían observado en pacientes transplantados que recibían una terapia inmunosupresora para evitar el rechazo al órgano transplantado. Se comprobó que un gran número de estos fallecimientos se producían en varones homosexuales. En 1983, un especialista francés en cáncer, Luc Montagnier, del Instituto Pasteur de París, consiguió aislar un nuevo retrovirus humano en un nódulo linfático de un hombre que padecía un síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Por esas mismas fechas, científicos estadounidenses consiguieron también aislar un retrovirus (al que denominaron en principio HTLV III) en enfermos de SIDA, así como en personas que habían mantenido relaciones con pacientes con SIDA. Este virus, conocido en la actualidad como VIH, resultó ser el agente causante del SIDA. Conviene recordar que la infección por VIH no implica necesariamente que la persona vaya a desarrollar la enfermedad; en esta fase el individuo se considera “seropositivo o portador”, pero es erróneo considerar a la persona infectada con el VIH un enfermo de SIDA. De hecho, se tiene constancia de que algunas personas han sufrido una infección por VIH durante más de diez años sin que, durante este tiempo, hayan desarrollado ninguna de las manifestaciones clínicas que definen el diagnóstico de SIDA. En el último informe presentado por ONUSIDA (programa de las Naciones Unidas para combatir la enfermedad) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estimaba que, a finales de 2002, unos 42 millones de personas en todo el mundo estaban infectadas con el virus VIH, de los cuales cerca del 50% eran mujeres. Durante el año 2002 se produjeron 5 millones de nuevas infecciones y 3,1 millones de fallecimientos por causa de la enfermedad. En Europa oriental y Asia central el SIDA se propaga con gran rapidez; en 2002 se produjeron unos 250.000 casos nuevos y la región contaba con 1,2 millones de personas infectadas. El África subsahariana, donde la epidemia sigue creciendo, es la región más afectada del mundo; unos 29 millones de personas estaban infectadas con el virus en 2002 y más de 2,4 millones de africanos murieron ese año como consecuencia de la enfermedad. En América Latina hubo alrededor de 1,5 millones de afectados (150.000 nuevos casos en 2002 y 60.000 fallecimientos) y en Europa occidental, donde 570.000 personas viven con el SIDA, hubo, en 2002, 30.000 nuevos infectados y unos 8.000 fallecimientos. En España se diagnosticaron, durante el año 2002, 2.437 casos de SIDA. Revisado el : 06-12-2007 20:58
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