El antiguo Egipto dejó a la posteridad un importantísimo legado cultural y artístico, que habría de determinar en gran medida la evolución histórica de otras partes del mundo.
Su escritura, descifrada en el siglo XIX gracias al descubrimiento de la piedra Rosetta y al trabajo del lingüista francés Champollion, se desarrolló en una serie de fases, ideográfica, silábica y fonética, y posteriormente derivó en dos tipos de sistemas, el hierático, empleado para la escritura de textos sagrados, y el demótico, que se utilizaba en la redacción de documentos administrativos y obras literarias. El Libro de los Muertos, la Historia de Sinuhé y el Himno a Osiris son algunas muestras de la interesante literatura egipcia, centrada sobre todo en temas religiosos. El arte se caracterizó, en general, por su monumentalidad y su vocación de permanencia, como puede apreciarse en las grandes construcciones funerarias -mastabas, pirámides e hipogeos-, y también en los templos. Por otra parte, el realismo de la estatuaria egipcia, que evolucionó desde el hieratismo hacia una incipiente expresividad, habría de constituir el punto de partida de la extraordinaria evolución posterior de la escultura griega. La pintura también conoció un lento aunque progresivo desarrollo, alcanzando sus resultados más notables en la época de Akhenatón, faraón que se caracterizó por ser un gran propulsor de la renovación artística. Revisado el : 04-09-2004 14:16
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