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La puesta en marcha de un nuevo ordenamiento territorial tiene que partir del reconocimiento, por toda su población, de las posibilidades geográficas y humanas que encierra, en un marco de respeto al ambiente. A este respecto resultan positivas las medidas que se están llevando a cabo desde 1987 con el Plan Nacional de Ordenación del Territorio, elaborado, con la colaboración de varios ministerios e instituciones públicas, por el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales, donde se prueba que el país debe cambiar el actual patrón de ocupación del territorio y buscar nuevos estilos de desarrollo, planteándose vías alternativas, ambientalmente concebidas, que conduzcan a mejores niveles de calidad de vida para la población venezolana. Para ello se recomienda la creación de actividades económicas en las nuevas regiones del país con escasa población, haciendo hincapié en el aprovechamiento integral de los recursos ambientales.
En el contexto de este nuevo ordenamiento se plantean aspectos de honda proyección, como la descentralización del Area Metropolitana de Caracas; poner un freno al crecimiento de las ciudades mayores; el fortalecimiento de la red de centros urbanos medianos e intermedios; la aceleración de la estructura del eje fluvial Apure-Orinoco; la realización de un sistema intermodal nacional del transporte; un avance en el aprovechamiento de nuevos territorios al sur del país; y la reafirmación de la presencia nacional en las áreas fronterizas casi deshabitadas. Todo ello en el contexto de una organización espacial integradora de la utilización de los recursos naturales, la energía, el transporte, las actividades económicas y la población.
Simultáneamente se va haciendo cada vez más grave el deterioro ambiental, lo que hace urgente la toma de una decisión para afrontar serias agresiones ecológicas, entre las cuales destacan la contaminación acuática, acústica y edafológica, el deterioro de suelos y recursos rurales, la destrucción paisajística, la descontrolada ocupación de zonas de riesgo geofísico, la proliferación de puntos destinados al vertido de basuras y desechos y otros. Es necesario poner en marcha un nuevo ordenamiento ambiental para minimizar esta presión, que puede conducir a situaciones irreversibles, con la pérdida de recursos naturales y al deterioro de la calidad de vida. Los ambientes tienen que ser tratados con el respeto debido y el necesario cuidado que tenga en cuenta el resguardo ecológico de ambientes tan delicados como el sistema de lagunas costeras de Tacarigua-Unare-Píritu, los lagos de Maracaibo y Valencia, los ríos de los sistemas septentrionales, las sabanas y selvas del sur de Venezuela. La opinión pública venezolana está comenzando a reaccionar ante quienes han abusado, por intereses inmediatos, de su capacidad económica y tecnológica, alterando estos frágiles ambientes a gran escala, en numerosos sitios de todas las regiones.
Revisado el : 16-08-2004 19:54
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