La propuesta didáctica tradicional, basada en la transmisión-recepción de conocimientos disciplinares, evolucionó gracias a los movimientos pedagógicos de renovación de ámbito internacional que dieron lugar a la aparición de métodos globales, lo que suponía nuevas concepciones de escuela. El caudal innovador que impulsó la Escuela Nueva, desde el primer tercio del siglo XX, se concretó, en España, en la Institución Libre de Enseñanza. Ésta propuso un método activo para descartar la memorización, que imperaba en el mayor número de escuelas, al tiempo que pretendía que los alumnos y alumnas relacionaran lo que aprendían con la realidad, mediante una nueva estructuración de los contenidos.
A mediados de la década de 1960 se institucionalizaron las tradiciones innovadoras y se inició una nueva renovación en la enseñanza de la geografía y de la historia, promovida por el cambio de las nuevas concepciones históricas y geográficas introducidas en la universidad. En la educación primaria y secundaria tuvieron un destacado papel los movimientos de renovación pedagógica que introdujeron en las clases los métodos activos, el uso de documentos históricos para conocer el pasado, y que aplicaron a la enseñanza las nuevas corrientes de investigación en el campo de la psicología del aprendizaje.
La teoría genética de Jean Piaget y sus colaboradores de la Escuela de Ginebra sentaron las bases del conocimiento psicológico, tanto en lo que concernía a la concepción de cambio como en lo referente a las formulaciones estructurales del desarrollo operativo. Este hecho ha permitido plantear nuevos enfoques didácticos de gran repercusión teórica y práctica en la enseñanza de todas las áreas de conocimiento. Su aplicación a la enseñanza de las ciencias sociales propició la aparición de un nuevo modelo didáctico basado en el aprendizaje “por descubrimiento”, como reacción a la tradicional enseñanza por memorización.
El modelo de aprendizaje de las ciencias sociales por descubrimiento se basa en dos consideraciones fundamentales. La primera se refiere al estudiante, a quien se considera capaz de aprender por sí mismo si se le facilitan los instrumentos necesarios para hacerlo, teniendo en cuenta el carácter individual del aprendizaje y entendiendo que sólo se aprende aquello que se descubre. La segunda se relaciona con el propio marco conceptual de las ciencias sociales, que se estiman un medio para desarrollar, en los escolares, capacidades específicas en relación con la comprensión y análisis de la sociedad.
En esta situación, la enseñanza de las ciencias sociales adopta el método científico inductivo, utilizado por las ciencias experimentales y que se centra más en desarrollar las habilidades y estrategias de pensamiento científico, en el marco de situaciones próximas a los intereses de los estudiantes, que en la transmisión conceptual. En la década de 1970 muchos grupos de profesores, como el que reelaboró para España el método inglés “Historia 13-16”, publicaron unidades de material de archivo en ediciones comerciales que incorporaban estrategias didácticas por descubrimiento, adaptadas al desarrollo operativo y afectivo de los alumnos. El profesorado organizaba el trabajo de los estudiantes y valoraba la realización del mismo mediante la utilización de diversos materiales didácticos como carpetas de documentos, juegos de simulación, dramatizaciones o medios audiovisuales.
Revisado el : 03-07-2004 08:48
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