Algunas aparecen disueltas en agua formando disoluciones. Nuestra sangre, por ejemplo, tiene una composición, en lo que a sales minerales se refiere, muy semejante a la del agua de los mares, con cloruro sódico como sal más importante.
Otras sales no aparecen disueltas en agua, sino que forman depósitos en determinados lugares dentro de los seres vivos. Por ejemplo, en nuestros huesos existe un importante depósito de fosfatos de calcio, la concha de los moluscos posee entre otros componentes carbonato cálcico que le da consistencia, el caparazón de los crustáceos se endurece gracias al carbonato cálcico. Es decir, las sales minerales no disueltas en agua están formando parte de los exoesqueletos (caparazones) y de los endoesqueletos (en los vertebrados). Revisado el : 10-07-2004 15:36
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